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Mostrando las entradas con la etiqueta Fotografía

14 / El día que fui parte del cine

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Más de mil y una palabras… El día que fui parte del cine  CC BY-NC-ND Texto y fotografías / René Vázquez Los acordes de la herencia Todo comenzó décadas atrás por la audacia de mi padre, quien, siendo apenas un niño en Mérida, siguió los cantos de sirena de una orquesta capitalina y se marchó a la Ciudad de México. Aunque al bajar del camión lo dejaron a su suerte, el desamparo lo obligó a espabilarse.  Con los años, se mimetizó con el vibrante ambiente artístico de la época. Tuvo cómplices entrañables y hasta participó en sketches cómicos para el cine al lado de Alfonso Zayas «Pomponio», antes de que sus caminos se bifurcaran. Mientras su amigo formaba la célebre pareja de Pomponio y Kíkaro, mi padre siguió otra ruta.  Como buen yucateco, llevaba la música en la sangre y componía canciones; algunos de sus temas llegaron a quedar grabados en aquellos viejos y pesados discos de acetato de 78 revoluciones por minuto por sus íntimos amigos de juventud, directores de orquest...

23 / En búsqueda de El Chaneca

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@ Más de mil palabras… En búsqueda del Chaneca Texto y fotografías  /  René Vázquez © / CC BY-NC-ND Máximo Manzano : Guardián de la memoria chinanteca Máximo Manzano Hernández, chinanteco originario de San José Río Manzo (Lalana, Choapan, Oaxaca), es el heredero de un invaluable legado cultural. De su padre recibió el conocimiento, también los secretos del uso de las plantas medicinales, una sabiduría ancestral que siempre custodió con orgullo. Actitud que supo conservar y heredar a su descendencia; hoy uno de sus hijos continúa como guardián y promotor de su legado. Movido por la preocupación de que su cultura se desvaneciera, Máximo se dedicó con fervor a documentar cada historia, mito o leyenda que llegaba a sus oídos. Su labor permitió recuperar testimonios fundamentales sobre la fundación de diversos pueblos de la región. Uno de sus proyectos más significativos fue el rescate de la memoria histórica de San José Río Manso. Con el firme objetivo de obtener testimonios de vi...

16 / Debutantes en las lides amorosas

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© Más de mil palabras… Debutantes en las lides amorosas Texto y fotografías  /  René Vázquez © / CC BY-NC-ND Las siluetas salieron de la sombra de un árbol.  Bastó ver cómo se miraban para saber que el amor les rondaba. Si algo no se puede disimular, es cuando alguien le lanza miradas amorosas a su acompañante. Simplemente es como un halo que les rodea, aunque quisieran ocultarlo o disimularlo. Caminaron con cierta rapidez mirando a su alrededor; pensé que su juventud les hacía personas muy recatadas; siempre los debutantes en el amor procuran ocultarlo, no quieren darlo a conocer. Al subir al carro saludaron amablemente; la educación se notaba. Al iniciar el viaje, se acercaron, se fundieron en una sola sombra. El silencio fue su cómplice. Poco a poco se escuchó el roce de manos, la caricia en el cabello, la unión de sus labios… aunque también lo procuraban disimular. Sigilosamente, una silueta envolvió a la otra como una serpiente a su presa; los suspiros parecieron ya ...

03 / El temblor que nadie podía creer

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© Más de mil palabras… El temblor que nadie podía creer Texto y fotografías / René Vázquez © / CC BY-NC-ND México siguió de pie El sismo del 16 en Arroyo Blanco El 16 de septiembre de 1985 me encontraba en la sierra de Oaxaca, en el pueblo de Arroyo Blanco, una comunidad hermosa en la cumbre de una montaña. Pasamos varios días, esa noche, mientras dormíamos en el suelo un terremoto nos despertó. Era un fuerte estruendo de la tierra, crujieron los muros de la cabaña hechos de troncos de madera con techo cubierto de palma, además la mula se puso a rebuznar, los perros a ladrar… se rompió la tranquilidad de la noche. Al sentir el movimiento de la tierra mi reacción fue poner las manos sobre el piso con las palmas hacia abajo, fue impresionante sentir el movimiento, aunque los demás también se despertaron ninguno hicimos algún comentario, fue hasta después, cuando pasó todo, soltamos los nervios y hasta hicimos  bromas . No tenía caso pararme o salir corriendo, la casa de madera solo...